León 29/12/2017

El jabalí manda en la temporada
El jabalí es el rey de la temporada de caza. El elevado número de ejemplares y su concentración en determinados lugares está representando una pieza no demasiado complicada de conseguir. Prueba de ello son las monterías de las últimas fechas que han contado con resultados positivos convirtiendo a este mamífero en la ‘estrella’ de una campaña irregular y en algunos casos en clave negativa si se refiere a otras especies, entre ellas una liebre que en los últimos años no acaba de despegar y cuyos ejemplares, escasos, son casi un tesoro para el que puede dar con ellos.
Con la llegada del frío la situación parece haber mejorado, aunque no lo esperado en una campaña que especialmente en la caza menor ha llevado a los cazadores a tener que dosificar e incluso adelantar su conclusión.

Si bien el conejo cuenta con un panorama aceptable, en la liebre ocurre todo lo contrario. Para la perdiz a pesar de que el panorama se ha visto ligeramente mejorado en cierta medida ayudado por el clima lo cierto es que los números apenas constatan un aprobado en un final de año en el que el puente de diciembre y las fiestas navideñas han animado a los cazadores a salir al campo.

La situación a partir de enero para este ave será más complicada en cuanto a poder darle caza. En cierta medida porque los ejemplares no son en número los deseados y por zonas la irregularidad es la nota dominante. Y también porque con el paso de las semanas la bravura de estas hará que poder cobrarse alguna se convierta en una empresa exigente y bastante complicada.

La nota diferenciadora la representa un jabalí cuya población es bastante elevada, incluso en algunos casos llegando a cifras de sobrepoblación. Esa circunstancia lleva a que la opción de poder acertar con ellos sea alta como lo están demostrando las últimas monterías. Eso sí, condicionado por el alimento, la presencia de estos mamíferos no es igual en todos los cotos, más bien ha variado llegando en algunos de ellos a casi desaparecer para concentrarse en otros, una situación que para los beneficiados resulta bastante positiva mientras parea los que han perdido población se presenta como un quebradero de cabeza.

A pesar de todo los resultados son bastante positivos en una campaña que aún tiene por delante un par de meses a excepción de la caza menor a la que le quedan varias semanas. Ni para lo bueno ni para lo malo la situación se espera que cambie de manera sustancial en una temporada que en línea generales no ha resultado positiva si se exceptúa al jabalí. En el resto los números son más bien dispares con escenarios en los que se va salvando el panorama con otros en los que este 2017 ha resultado en clave negativa. También en cuanto a especies ya que si bien el conejo presenta cifras similares a años pasados y estas no son adversas, en lo referente a la perdiz y la liebre el panorama no es halagüeño Y mucho menos si se tiene en cuenta la segunda, algo que se ha agravado en los últimos tiempos pero que no viene de nuevo sino de unos años en los que por diferentes causas, tanto de salud como climatológicas y de alimento ha llevado a que un ejemplar con tanta presencia haya visto como esta se reduce e incluso llega a cifras deficitarias.

En este caso último parece que las perspectivas tampoco serán positivas para 2018.